Hay una tumba

Hay una tumba
plagada de caracoles
pero de mar

Hay una tumba
de flores y canto
con versos de otras eras

Hay una tumba
donde nos encontramos
y abiertos al tiempo nos reconocemos

Hay una tumba
rebosante de sonrisas
exenta de te quieros

Hay una tumba
y no estoy yo
ni tú

Somos eternos

Encendida

Volcán encendido en tu pelo y mi alcoba
te derramas
me quemo

Y pasada la noche
pasado el destierro
las flores despiertan

Ceniza y quebranto respiran de vida
de nuevo
de bueno

Y en la voz que se quiebra
a golpe de tarde
las aves sueñan

El humo sofoca el latido del viento
me envuelves
te entrego

Y sucumbido el tiempo
encendido el día
el río brota

Tu nombre

Vida cortada

ahogada

cómo pronunciaré tu nombre mañana

sin recordarlo a él

si pudo ser mío

¡si es tuyo!

Y te lo hemos arrebatado

cortado

ahogado.

Y me recuerda cientos

miles

cortados

ahogados.

Cómo pronunciaré tu nombre mañana

después

si son tuyos

y míos

nuestros.

No tenemos idea

un atisbo de luz

ignoramos todo.

Perdónanos, Padre.