Encendida

Volcán encendido en tu pelo y mi alcoba
te derramas
me quemo

Y pasada la noche
pasado el destierro
las flores despiertan

Ceniza y quebranto respiran de vida
de nuevo
de bueno

Y en la voz que se quiebra
a golpe de tarde
las aves sueñan

El humo sofoca el latido del viento
me envuelves
te entrego

Y sucumbido el tiempo
encendido el día
el río brota

En tus acordes

Llévame a la frontera
que miran tus ojos ausentes
llévame donde el trino
de tu voz se hace presente
ponme en tu mano franca
que me dibuja el ayer silvestre
que me pone en carne viva el corazón
dame tu siempre.

Sacúdeme la angustia
de mi cotidiana vida
arráncame el vacío
que dejaron las heridas
déjame envuelta en canto la ilusión
no más fatigas
tu melodía transporte mi alma
fuera de estas cuatro esquinas.

Envuélveme en tus acordes
restituye en mí la paz
corrige mis intentos de mirarte
si no estás
déjame tu bastón
y toma el brazo que jamás
permitirá un tropiezo
de tu musical andar.

A escena

Inspiro hondo
y reparo de nuevo en mis límites
no soy este paisaje
ni siquiera la pausa previa a la actuación.

Nadie conoce la primera línea de mi antifaz
ninguno intuye el personaje de hoy
su indiferencia apremia
debo arrancar la voz de estas cuerdas forzadas
de este nudo en mi desventura.

Aprieto el amuleto en las manos
y la fuerza vital de las cuentas
empapa la inmundicia del piso
y este aroma.

Sola y la primera escena
trago esta sustancia de mar
los miro fijo y los conozco ya.

¡Cuánta podredumbre este escenario!
pero el vestuario regio
estoy lista
aunque nadie aplaudirá
a una vendedora de dulces.

Ayer conocí una viuda negra

me enchinó la piel con su sola presencia

como respirar miedo
con todos los sentidos a la par
como digerir la ignominia
en cada bocanada de aire
como atestiguar la corrupción y el vicio de la humanidad
en una sola persona

y sin embargo la risa que rayaba en locura
me sacaba de mis crueles pensamientos

ella tejía su telaraña al aire con los balbuceos
o serían a la ventana sorda de nuestras soledades
que dirigía sus improperios

sus dudas
su terror

y quería ser bella
quería agradarle a su próxima víctima
o a cada cual que miró su paso

que aspiró los perfumes de la pintura oscura de la monotonía
del ayer de todos
el que dejamos atrás

quizás el paso a la paz
al anhelado concierto de la concordia
no es más que convocar a los demonios cotidianos

desvestirnos de la mirada-juicio
y vestir de piedad nuestra profunda sed de abrazar

de ser eco
de ser huella
de no pasar de la historia como letra muerta

quizás nos engañamos
y ya estamos en la red de la viuda negra.

Ausente

Con la mirada cerrada
y entregada al beso
esquivo tus mentiras.

Acaso la ventana
es testigo mudo
de tu graciosa huida.

Te mudaste hace tiempo
y yo fija en la idea
que esta mano es tuya.

Me derramo en caricias
y embriagas mi mente
aunque tú no me incluyas.

Ignoro cómo has conseguido
aislar tus labios del veneno.

Me debería matar
tu indiferencia
y para ti es un juego.

Comienza a llover

No supe cómo creció
esta telaraña en mi cuello
¿hace tanto no me besas?

pero si la mariposa en mi rostro
aletea ocasional
y sé bien que eres tú.

No finjas.

Entraste a hurtadillas
y me robaste miradas
me fundiste en un trance
de olas sin agua.

Y tu cuerpo
y tu sombra
aún ocupan asiento en mis piernas.

No es un libro lo que leo
son las tardes tristes en Recoleta
y las carcajadas en Retiro

y el espejo roto de quienes me rodean
lo distorsiona todo

me estruja el alma
y a gotas me extingo
en esta vida muda

en el abandono
que no consigo morder.

¿Cómo desenredo las tiras
de mi desventura

y me estampo en paisajes
que me arranquen de ti?

Sigo sin entender
a qué volviste.

Deja mis canas crecer
deja mi sangre correr

que tu silueta en mis ojos
es ya noche de niebla
y comienza a llover.

Primavera

En los brazos del sueño
escapas del ayer
copia cotidiana

no importa

para ti
es acompasado ritmo de seguridad.

Quizás el tambor que late
trae los gemidos del tiempo
del descubrimiento
del flujo a la luz.

Y en esa cuna
no aprieta el frío

ni el olvido

te arropa el menudo conjunto de memorias
acuarelas de vida y quietud.

Tu paz me abofetea las ojeras.

¿Cómo es que duermes
mientras el mundo estalla

si en las avenidas, parques y hospitales
surgen olas rancias
de hastío y dolor?

Eres promesa – tesoro
abismo – laberinto
boca – llanto

pero no hoy

este día eres semilla reventada
raiz que escala los brazos de tu madre

y abierto al futuro
condenado al amor
no hay más que crecer.